...Unas cuantas reflexiones más.
¡No le parece, D. Gaspar, que hay alguna otra manera más eficaz de ganarse el pan que con tanto sudor de su frente y la de los contribuyentes obtiene?
Ahora que se le presenta la oportunidad de hacer política; que tiene usted al gobierno que ni ve la paja en el ojo propio ni la viga en el ojo ajeno; que tiene a la oposición entretenida, jugando al "pío, pío que yo no he sido", no se le ocurre otra genialidad que emprenderla con las cruces.
¿Usted no ha oído que hay que tener cuidado con las palabras, que pueden cortar su propia lengua?
La palabra cruz tiene muchos significados, pero no todos son propiedad exclusiva de los cristianos. Sirva como ejemplo cualquier cruz de caminos ¿O también sugiere eliminar los cruceiros románicos?
Nuestra historia y nuestra cultura no es algo que se pueda borrar de un plumazo. En nuestro amado país, por el que no dudo que siente lo mismo que yo, hay una larga, larguísima lista de palabras que hacen alusión a símbolos cristianos y que no suponen motivo de ofensa para los ciudadanos que, como yo, no ven en ellas connotaciones más allá de las históricas y culturales.
¿Cómo sugiere usted que se llame esa Cruz presente en toda catástrofe humanitaria? ¿O porque es Roja no será necesario modificar el nombre? ¿Y las farmacias? Ojala no se vea nunca buscando una cruz verde luminosa en medio de la noche.
Dedique su carísimo tiempo a algo de mayor provecho para el sufrido contribuyente y deje de preocuparse por nimiedades que no hacen más que crear polémica y artículos como este, que probablemente nunca leerá.
¡Ah! y repase su árbol genealógico, no sea que entre sus apellidos figure algún Santacruz, De Dios o Santamaría, y se vea obligado usted a renegar de sus ancestros.