Así es la historia de Ana Ferrer.
Escuchar a Ana es como un bálsamo. Aunque hable de situaciones duras, como las que ha vivido, siempre transmite dulzura y esperanza.
Escuchar a Ana es como un bálsamo. Aunque hable de situaciones duras, como las que ha vivido, siempre transmite dulzura y esperanza.
En cuanto se publicó su libro lo compré y lo leí de un tirón. Se acababa marzo y esperaba impaciente la presentación de "UN PACTO DE AMOR" cuando llegó la alarmante noticia de la enfermedad de Vicente, su esposo, y como consecuencia la suspensión del acto.
Tras dos meses de preocupación, mensajes de aliento e incertidumbre la estrella de Vicente se iluminó para siempre, pero eso ya lo he contado en la entrada anterior.
En todas las noticias que se han publicado en los medios de comunicación siempre destacan las figuras serenas de Ana y Moncho Ferrer. Es como un segundo plano que atrae al objetivo porque brilla con luz propia.
En medio de la multitud que llora a un padre amoroso que ha dedicado su vida a mejorar la de todos sus hijos hay dos personas doloridas por la pérdida del ser amado, pero, al mismo tiempo que sus rostros reflejan la emoción, transmiten una sensación de tranquilidad, de paz y de compromiso que infunde esperanza a la muchedumbre que les rodea y a todos los que vemos las imágenes.
Las he visto una y otra vez y me quedo con este vídeo http://www.youtube.com/watch?v=nsoOikyATM8 y con las palabras de Ana. Probablemente fue hecho con motivo de la presentación que no pudo llevarse a cabo, pero ahora que tanta responsabilidad recae sobre sus hombros, sirva de sentido homenaje a esta mujer de apariencia frágil que supo comprender el Amor, así, con mayúscula, y se convirtió en el milagro de una sombra que ilumina.
El AMOR es la única ciencia que explica este fenómeno y sólo pueden enseñarla las personas que conocen a fondo la materia. Ana es catedrática.