A vueltas con el tema "estrellas" reflexiono.
La tele, la prensa, la radio..., todos tienen tema para rato: "Se ha apagado la estrella del pop. Ha muerto Michael Jackson".
Aún no siguiendo su trayectoria profesional se puede saber algo de él. Pobre niño rico y famoso debió tener una triste-feliz infancia, porque mientras otros a su edad jugaban en la calle sin pensar en el futuro incierto que les aguardaba, él destacaba ya entre sus hermanos, también, quizás, ricos y famosos, pero menos.
Fama, opresión; trabajo duro, opresión; dinero, opresión. Todo a su alrededor oprimiéndole hasta conseguir la última gota de riqueza que generaba, tanto por sus éxitos como por sus fracasos, en ocasiones con forma de acusaciones por conducta aberrante que le llevarían ante los tribunales, no resultan ingredientes de fiar para llenar una vida. Entre tanta gloria parece que no encontró la satisfacción ni siquiera con el color de su piel; tampoco parece que consiguiera una estabilidad emocional ni familiar.
Una vida entre la cumbre y el abismo.
¿Miedo?
¿Angustia?
¿Dolor?
¿Vacío?
Es probable que ayudara a muchas personas a lo largo de su vertiginosa existencia de cincuenta años. Alguien entre la multitud que llora su muerte lo hará por el ser humano y no por el artista que fue. ¡Que así sea! Dicen los medios de comunicación que sus deudas ascendían a cifras millonarias y también que ha dejado parte de su fortuna a obras benéficas. ¡Que así sea! Ya no importa, porque su muerte generará tanta o más riqueza que su vida; pero así son algunas estrellas.
A unas las buscan sus admiradores elevando los ojos llorosos al cielo y no las encuentran.
Otras no hay que buscarlas tan lejos. Sólo mirando los frutos de la tierra que regaron con su amor las ves por todas partes.
Dos despedidas multitudinarias que pueden verse en Internet:
Entierro de Vicente Ferrer. Descansa en paz.
Entierro de Michael Jackson. Descanse en paz.