martes, 20 de noviembre de 2007

¿POR QUÉ "EL MIRAMELINDO"?

Me gusta escribir por escribir, sin otro objetivo que plasmar ideas, contar historias y cuando el estado de ánimo lo permite, hacer poesías. Por eso no me preocupa si es bueno o malo. Lo hago por afición, y cuando alguien lo lee, si le gusta me alegro y si no, como la intención es buena, no me avergüenza.
Ese es el motivo de que empiece este blog contando la historia del origen de su nombre.
Por mi afición a cultivar plantas mi casa está llena de macetas, jardineras o cualquier otro tipo de recipiente donde puedan vivir; incluso alguna vez he recogido un ejemplar maltrecho del contenedor de la basura y lo he mimado hasta conseguir "resucitarle". El hermoso jazmín que perfuma mi dormitorio desde la ventana es un buen ejemplo.
Hace poco, cuando cambiaban por "fin de temporada" los parterres de "alegrías" de los parques, cargué con todas las plantas desechadas que pude y las rescaté de la muerte por congelación. No es de mis plantas preferidas, pero ahora me alegro de haberlo hecho porque están preciosas y mi casa se ha llenado de flores malvas, naranjas y rojas.

Un día me desperté con la palabra "miramelindo" dando vueltas en mi cabeza. Me acordaba de ella constantemente y no conseguía saber por qué. Sé que es el nombre de una flor. ¿Pero de cuál?
Tengo libros de consulta, así que busqué en ellos la dichosa planta. ¡Inútil! No aparecía por ninguna parte, pero la palabra seguía yendo y viniendo a mi mente hasta convertirse en algo obsesivo.
Ya que mi infancia y juventud transcurrieron en una casa con jardín, empecé a hacer ejercicios de memoria, tratando de ubicar esas flores en mis recuerdos. Seguramente por esa razón empecé a relacionarlas con la merienda a base de pan, aceite y azúcar, el patio del colegio, las tardes de verano... He recordado escenas que dormían en mi mente desde hace mucho tiempo, personas y lugares que dejaron de existir, pero que estaban ahí, esperando el momento de volver... Como los miramelindos.
Me molestaba tanto no encontrarlas que busqué ayuda. Tecleé en Internet y... ¡Eureka! Apareció una foto, y con ella el recuerdo de una entrañable anciana cordobesa que conocí en mi niñez. Cocinaba a la luz de un candil en una habitación separada de la casa para no "ensusiar" la cocina que siempre estaba "limpia como la plata", y tenía un patio lleno de macetas. Allí no se podía jugar al balón para no "tronchar los miramelindos".

Curiosamente, este nombre es uno de los muchos por el que se conoce "Impatiens sp.", también llamada "Cristalina", "Hierba de Santa Catalina" "María" y... "Alegría", las plantas que rescaté del frío cuando cambiaron los parterres de los parques.

Ahora creo saber por qué ha regresado de entre mis recuerdos. Mi casa está llena de ellas; y ya que todo esto ha sucedido cuando me disponía a iniciar este blog ¿Qué mejor nombre podría ponerle?

Hasta otra.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me ha parecido una forma muy bonita de empezar un blog.

Anónimo dijo...

hola Pilar, no dejas de sorprenderme,te admiro, me encantó lo que he leido,un beso.