Hace nueve años que tuve noticias de esta organización y empecé a interesarme por sus proyectos. Enseguida comencé a colaborar con la Fundación Vicente Ferrer y aún sigo siendo voluntaria.
Poco después tuve el privilegio de conocer personalmente a Vicente y sus palabras me hicieron comprender la importancia de seguir trabajando. Me hicieron sentir una persona especial, como todos los que colaboramos en sus proyectos, por haber entendido que "EL CAMBIO ES POSIBLE"
En todo este tiempo he visto ese cambio que se ha producido en Anantapur, lugar donde viven los dálits (intocables) y donde la Fundación tiene su área de acción. He visto familias que tienen una vivienda, mujeres que han salido de la marginación, niños que tienen acceso a la educación, personas que han recobrado una dignidad que les pertenece y que les había sido arrebatada por milenios de prejuicios sociales.
La labor ha sido inmensa, pero queda otro tanto por hacer.
Seguiremos trabajando por ello junto a Vicente, Ana y Moncho Ferrer; codo con codo con todos aquellos que luchan por CONVERTIR LA SOCIEDAD EN HUMANIDAD.
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