viernes, 28 de noviembre de 2008

COMPROMETIDOS CON ANANTAPUR

Poco que añadir y algo que decir, pero lamentablemente con el convencimiento de que mis palabras no llegarán a sus destinatarios.
No me imagino a ningún gobernante leyendo mi blog, y tampoco creo que mis escritos lleguen a ningún banquero. Como mucho puede que esto lo lea un funcionario y algún bancario, pero no por eso debo dejar de decirlo.
Nunca ha sido fácil pedir ayuda para los marginados de La India, y ahora menos que nunca. La India no "vende" pobreza como África, pero la tiene a raudales. Precisamente por ser un país tan grande tiene contrastes extremos, y en una punta (la del sur que parece no existir) se viven situaciones a veces tan dramáticas que a ningún gobierno le gusta airear.
Una de las más escalofriantes es la situación de la mujer en la comunidad dálit (intocables). Por el hecho de haber nacido sin casta en una sociedad regida por el sistema de castas, el dálit se ve abocado a vivir marginado, sobre todo en las áreas rurales, donde las tradiciones siguen tan vigentes como hace cinco milenios. Pues bien, si además de eso naces mujer la vida se puede complicar hasta extremos impensables para nosotros, ya que serás una carga para tu familia, que se verá obligada a pagar una dote para casarte y librarse de ti.
Nunca he escrito nada de esto, pero prometo hacerlo pronto por si algún día un "pez gordo" se encuentra mi relato por casualidad y decide hacer algo.
Hasta otra.

jueves, 20 de noviembre de 2008

FUNDACIÓN VICENTE FERRER

Hace nueve años que tuve noticias de esta organización y empecé a interesarme por sus proyectos. Enseguida comencé a colaborar con la Fundación Vicente Ferrer y aún sigo siendo voluntaria.
Poco después tuve el privilegio de conocer personalmente a Vicente y sus palabras me hicieron comprender la importancia de seguir trabajando. Me hicieron sentir una persona especial, como todos los que colaboramos en sus proyectos, por haber entendido que "EL CAMBIO ES POSIBLE"
En todo este tiempo he visto ese cambio que se ha producido en Anantapur, lugar donde viven los dálits (intocables) y donde la Fundación tiene su área de acción. He visto familias que tienen una vivienda, mujeres que han salido de la marginación, niños que tienen acceso a la educación, personas que han recobrado una dignidad que les pertenece y que les había sido arrebatada por milenios de prejuicios sociales.
La labor ha sido inmensa, pero queda otro tanto por hacer.
Seguiremos trabajando por ello junto a Vicente, Ana y Moncho Ferrer; codo con codo con todos aquellos que luchan por CONVERTIR LA SOCIEDAD EN HUMANIDAD.